El equipo de gobierno inicia la carrera electoral con campañas de todo tipo ¡ojalá todos los años fueran de elecciones!
Repite, duplicando el gasto, los bonos canjeables en los comercios.
A simple vista la idea es magnífica.
La campaña anterior, quizás por ser la primera, tuvo un sinfín de problemas cuyo coste asumieron los comerciantes. Empresas sin cobrar o fallos en la organización en el reparto de los bonos.
Pero bueno, de los errores se aprende, o no.
No se ha subsanado el más importante, contar con los comercios. La campaña es exclusiva del ayuntamiento, que no se ha reunido previamente ni siquiera con la asociación de comerciantes.

Pero, más allá de los detalles de esta campaña, nos preocupa un mensaje compartido por Cristina Suarez, concejala de nuestro Ayuntamiento de Chiva, en su cuenta personal.
Comienza con una frase inquietante, viniendo de un responsable público: “volvemos a regalar dinero”.
El dinero que gestiona el ayuntamiento no es suyo, y mucho menos de los concejales, y como no se puede regalar lo que no es tuyo, el bono es todo menos un regalo. Sería mucho más acertado decir “otra vez devolvemos dinero al contribuyente”.
El gobierno y la oposición deberían haber tomado las medidas oportunas para evitar algo que ha sucedido en demasiadas ocasiones, y es que un concejal se adueñe de una partida presupuestaria como si fuera propia, tratando de conseguir algunos votos de manera un tanto populista.
Señora Suarez, las ayudas las da el ayuntamiento, no el equipo de gobierno y, por supuesto, jamás un concejal.
La falta de respeto a los ciudadanos, a los caudales públicos y a la entidad que representa, la casa de todos los chivanos, es intolerable. Es una evidencia más de la deriva a la que nos está llevando este ayuntamiento, incapaz de gestionar un municipio cada día más abandonado.
No es el único mensaje de esta semana en el que el ayuntamiento confunde los términos, y es que anunciaban la apertura de la piscina municipal con “entrada gratis”.
Hay que recordar de nuevo que el presupuesto del ayuntamiento sale de los bolsillos de los vecinos, por lo que hablar de “entrada libre” habría sido más acertado.
